Decir “tengo hormigas” no es un diagnóstico completo. Distintas especies forman nidos, aceptan alimentos y utilizan accesos diferentes. No hace falta identificar cada ejemplar hasta especie, pero sí recopilar información suficiente para no actuar a ciegas.
Observa sin borrar el rastro
Fotografía varias obreras junto a una regla o moneda. Anota color, tamaño, velocidad, horario y recorrido. Comprueba si salen de una grieta interior, una maceta, el marco de una ventana o el exterior.
Patrones frecuentes
- Hormigas muy pequeñas: pueden formar recorridos en cocinas y baños y aprovechar grietas mínimas.
- Hormigas negras de mayor tamaño: a menudo se desplazan desde patios, jardines o huecos constructivos.
- Hormigas aladas: son reproductores; su aparición masiva indica un vuelo nupcial, no una nueva especie.
Qué información aporta el alimento
Unas colonias buscan más sustancias azucaradas y otras prefieren grasas o proteínas según la especie y el momento. No uses un alimento casero como tratamiento, pero observa qué recursos encuentran para mejorar limpieza y ubicación de cebos autorizados.
No confundas hormigas aladas y termitas
Las hormigas tienen cintura estrecha, antenas acodadas y dos pares de alas de diferente longitud. Las termitas aladas presentan cuerpo más uniforme, antenas rectas y alas de tamaño parecido. Si aparecen junto a madera o salen de elementos constructivos, conserva ejemplares para una identificación profesional.
Evita rociar únicamente la fila visible. Puede eliminar obreras sin afectar la colonia y dificultar el uso posterior de cebos. Localiza accesos, corrige alimento y agua, y sigue la etiqueta de cualquier producto autorizado.